El testigo

El Brujo, por martinetes

Al intérprete cordobés también se le monta el arte: si fuera un cante, sería el martinete, porque va siempre solo y por derecho. Es nuestro mayor narrador oral, ahora que Pepe Rubianes le ha dejado sin competencia. Entre lo que él hace y lo que hacen los monologuistas.com hay la misma distancia que entre una saeta disparada al paso y unas sevillanas bailadas para la Embajada de Estados Unidos.

A compás

Un homenaje a la grandeza recóndita e irrepetible de un flamenco gaditano imaginado por el escritor y dibujado en el aire de los recuerdos por Rafael Álvarez «El Brujo», que encarna a ese testigo de las epifanías jondas del finado en tono y ritmo, a compás, con una solvencia, una gracia, una majestad en el oficio que se eleva sobre sus últimas comparecencias.

A palabra cantada, teatro entero

Un testigo es alguien que cuenta algo que ha visto a otros que no lo han visto. En el caso de El testigo de Quiñones, el protagonista habla de un mundo que termina. Y en la genial recreación que El Brujo hace de este texto, el testimonio llega a ser lo de menos en la medida en que el mismo protagonista es parte viva, inocente e inconsciente, de ese mundo del que pretende dar cuenta.

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